Chile presenta plan nacional para proteger a las aves marinas, reducir su mortalidad y reforzar la conservación de especies amenazadas
La iniciativa, presentada por el Ministerio del Medio Ambiente, establece una hoja de ruta con medidas concretas para proteger a las aves marinas, reducir amenazas como la pesca incidental y el deterioro de playas, y reforzar la fiscalización y la investigación en uno de los países más relevantes del mundo para la conservación de estas especies.
En una ceremonia encabezada por la ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, el Gobierno dio a conocer un nuevo Plan de Acción para la Conservación de Aves Marinas, una estrategia que busca ordenar, coordinar y proyectar a nivel país las iniciativas destinadas a resguardar a estas especies, consideradas clave para los ecosistemas oceánicos y costeros.
La autoridad recalcó que la relevancia de Chile en esta materia excede sus fronteras, debido a la alta concentración y diversidad de aves marinas presentes en su territorio. En ese contexto, subrayó que el país cumple un rol estratégico en la protección de especies que recorren miles de kilómetros a través de los océanos y dependen de condiciones adecuadas para sobrevivir y reproducirse.
Chile ocupa el segundo lugar a nivel mundial en importancia para la conservación de aves marinas, al albergar 135 especies, muchas de ellas únicas o con poblaciones significativas en el Pacífico Sur. De ese total, 33 especies están clasificadas bajo alguna categoría de amenaza, lo que refleja el impacto de factores como la actividad pesquera, la degradación de hábitats costeros y la presión humana sobre zonas de reproducción.
La diversidad de aves marinas presentes en el país incluye desde especies asociadas a zonas costeras, como gaviotas y cormoranes, hasta aves altamente migratorias como los albatros, capaces de cruzar océanos completos. Otras, como la golondrina de mar negra, protagonizan desplazamientos singulares al internarse en pleno desierto para anidar, un fenómeno considerado único a nivel global.
Ejes y acciones prioritarias
El plan establece 35 medidas específicas, estructuradas en ocho líneas estratégicas, y se integra a los compromisos definidos en la Estrategia Nacional de Conservación de Aves. Su propósito es reducir riesgos, mejorar la gestión de información y fortalecer la respuesta institucional frente a las amenazas que enfrentan estas especies.
Uno de los focos centrales es la disminución de la captura incidental en la actividad pesquera, identificada como una de las principales causas de mortalidad de aves marinas. Para ello, se plantea avanzar en sistemas de monitoreo, evaluación de medidas de mitigación, generación de registros en la pesca artesanal y fortalecimiento de la cooperación internacional en esta materia.
El documento también pone énfasis en la protección de playas y dunas, reforzando la aplicación de la normativa que restringe el tránsito de vehículos en estos espacios. La estrategia considera coordinación entre organismos públicos, policías y gobiernos locales para intensificar la fiscalización, especialmente durante los períodos reproductivos.
Otro componente relevante apunta al control de especies exóticas invasoras en zonas críticas para las aves marinas, así como a la reducción de impactos asociados a la contaminación lumínica, promoviendo el cumplimiento de la normativa vigente y su fiscalización en comunas identificadas como prioritarias.
Además, el plan contempla el impulso a la investigación científica, el monitoreo permanente de poblaciones de aves marinas y el fortalecimiento de alianzas entre el sector público, la academia y organizaciones de la sociedad civil, con el objetivo de traducir la información científica en políticas públicas efectivas.
La elaboración de esta hoja de ruta fue liderada por el Ministerio del Medio Ambiente, en conjunto con Audubon Chile, y contó con la participación de instituciones públicas, centros de investigación y organizaciones sociales, marcando un paso relevante en la protección del patrimonio natural marino del país.