Astronautas de la NASA desmienten estar "varados" en el espacio durante misión prolongada con Boeing


Suni Williams y Butch Wilmore rompen el silencio tras nueve meses inesperados en órbita, negando versiones de abandono y destacando fallas en la nave Starliner.
(CNN) - Los astronautas de la NASA Suni Williams y Butch Wilmore aclararon que nunca estuvieron abandonados en la Estación Espacial Internacional (EEI), pese a que su misión de una semana se extendió a nueve meses debido a fallos críticos en la cápsula Starliner de Boeing. En su primera aparición pública tras aterrizar el 18 de marzo, ambos rechazaron las narrativas sensacionalistas y políticas que rodearon su regreso.
Problemas técnicos y una estancia forzosa
La misión, originalmente un vuelo de prueba para certificar la Starliner, se complicó en junio cuando múltiples fallos —incluyendo fugas de helio y propulsores defectuosos— imposibilitaron el retorno programado. Pese a las especulaciones, Williams insistió: "Siempre supimos que volveríamos. La NASA y Boeing trabajaron sin pausa". Sin embargo, la extensión no planificada expuso graves deficiencias en el programa de tripulación comercial de Boeing, que acumula años de retrasos y sobrecostos.
La situación generó controversia cuando figuras como Elon Musk y Donald Trump sugirieron que intervinieron para acelerar el rescate, algo que la NASA desmintió. "El plan de retorno existía desde agosto", afirmó Steve Stich, responsable del programa.
Secuelas físicas y cuestionamientos a Boeing
Wilmore reveló que, tras casi 300 días en microgravedad, su readaptación a la Tierra fue más dura de lo esperado. "Correr fue un desafío, pero los entrenadores de la NASA son increíbles", admitió. Pese a todo, ambos astronautas defendieron la Starliner: "Volvería a volar en ella", dijo Wilmore, aunque expertos señalan que Boeing perdió credibilidad tras este incidente, especialmente frente a la competencia de SpaceX.
La NASA mantiene su alianza con Boeing, pero la misión dejó en evidencia riesgos críticos en la nave que podrían retrasar futuros lanzamientos tripulados. Mientras Williams celebraba reencontrarse con sus perros, la industria espacial evaluaba el costo de este fracaso: $1,500 millones invertidos en una cápsula que aún no opera con normalidad.
"Esto no fue un abandono, pero sí una alerta roja para Boeing", resumió un analista espacial. La NASA ahora enfrenta presión para garantizar que la Starliner no comprometa más misiones, en un año clave para la exploración orbital.