ALMA capta 57 “rostros” de una estrella moribunda y revela un entorno dinámico y químicamente complejo
El hallazgo ofrece pistas clave sobre las etapas finales de las estrellas y adelanta cómo podría evolucionar el Sol en el futuro lejano.
El observatorio Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) obtuvo un registro sin precedentes de la atmósfera de W Hydrae, una gigante roja en etapa terminal ubicada a unos 320 años luz.
Las observaciones revelan una estructura altamente compleja, marcada por grumos, penachos, flujos de gas, variaciones químicas y procesos activos de formación de polvo.
El estudio permitió capturar 57 líneas espectrales moleculares, es decir, 57 vistas distintas de la misma estrella, cada una mostrando una capa diferente de su atmósfera.
Con esta técnica, los astrónomos lograron detallar movimientos simultáneos de material que escapa y material que cae hacia la estrella, lo que confirma la presencia de una dinámica interna mucho más intensa de lo que se estimaba.
Según el equipo liderado por Keiichi Ohnaka, de la Universidad Andrés Bello, la resolución alcanzada por ALMA —capaz de distinguir detalles equivalentes a observar un grano de arroz desde 10 kilómetros— permitió identificar moléculas como SiO, H₂O, AlO, SO₂, HCN, TiO y OH, cada una revelando una estructura atmosférica diferente.
Además, imágenes del instrumento SPHERE del VLT de ESO, tomadas solo nueve días antes, confirman que ciertas moléculas están directamente relacionadas con la creación de polvo estelar, un proceso clave para entender cómo las estrellas envejecidas enriquecen el medio interestelar.
Los investigadores destacan que estos resultados ofrecen una ventana única para comprender cómo evolucionan las estrellas de tipo AGB, una etapa que eventualmente alcanzará el Sol dentro de miles de millones de años. El análisis de estas capas internas es fundamental para estudiar el origen del polvo cósmico, los elementos que forman nuevos planetas y, finalmente, la materia prima para la vida.