Alianzas público-privadas emergen como motor clave para financiar la conservación natural en Latinoamérica
Expertos internacionales reunidos en el congreso RedLAC 2025 destacaron cómo la colaboración entre gobiernos, empresas y sociedad civil está generando mecanismos innovadores para cerrar la brecha financiera en protección ambiental.
Durante la segunda jornada del congreso RedLAC 2025, especialistas globales en conservación analizaron el papel crucial de las alianzas público-privadas como herramienta fundamental para financiar la protección de la naturaleza. Representantes de Brasil, Chile, Perú, Mongolia y organizaciones internacionales coincidieron en que la colaboración multisectorial se transforma en el camino indispensable para movilizar recursos ante la creciente crisis ambiental.
Manuel Serrao del Fondo Brasileño para la Biodiversidad (Funbio) presentó una iniciativa conjunta con Natura Cosméticos y Verge Wireless que combina crédito accesible para comunidades locales con fondos no reembolsables. "Aunque existe oportunidad de fondos públicos en Brasil para pequeños productores, eso no llega a la Amazonía", explicó Serrao, destacando que su modelo logra "una situación ganar-ganar donde todos obtienen beneficios y el gran ganador es la biodiversidad".
El caso chileno: Agua y conservación
Felipe Sánchez de Aguas Andinas reveló cómo la crisis hídrica los impulsó a buscar alianzas innovadoras. "Tuvimos 14 años de sequía que nos llevaron al borde de cortes de agua potable", señaló, explicando su participación en un Fondo del Agua con gobierno, mineras y organizaciones civiles. "Sin biodiversidad en la Alta Cordillera no hay empresa", afirmó Sánchez, subrayando que para actores vinculados al agua "la naturaleza es el núcleo del negocio".
Paulina Arroyo de Enduring Earth entregó una perspectiva global: "En los últimos cuatro años la inversión en soluciones basadas en la naturaleza creció de 9 a 100 billones de dólares, pero la necesidad real ronda los 300-400 billones". Su organización trabaja en 11 países apalancando 2 billones de dólares donde "el financiamiento público y privado supera a la filantropía tradicional".
Antonio Williams del Fondo Ambiental Peruano (Profonanpe) destacó su evolución hacia mecanismos sofisticados como "Rupi Capital", un vehículo de inversión donde el retorno se basa en créditos de carbono. Con 30 años de experiencia, Profonanpe demostró cómo los fondos ambientales generan confianza mediante estándares fiduciarios altos y gobernanza transparente.
Francisco Solís de Pew Charitable Trusts abordó las peculiaridades chilenas: "Chile está entre los 10 países que menos invierten en áreas protegidas, con menos de un dólar por hectárea", contrastando con el orgullo nacional que generan estos espacios. La clave, según los expertos, es que las inversiones busquen durabilidad y no solo creación de áreas protegidas.
La mongola Nomin Dari cerró con una reflexión crucial: "El sector privado tradicionalmente veía la naturaleza como riesgo, pero ahora comienza a entenderla como un activo". Su fundación trabaja en una taxonomía biodiversa para identificar oportunidades de negocio en la naturaleza, capacitando empresas para integrar la biodiversidad en sus estrategias core.